A diferencia de las personas, perros y gatos rara vez expresan el dolor de forma evidente.
Algunas señales que merecen atención son:
- pérdida de apetito
- menor actividad
- cambios de postura
- dificultad para subir escaleras
- aislamiento o cambios de comportamiento
Detectar estos signos a tiempo permite realizar un diagnóstico temprano y comenzar el tratamiento antes de que el problema avance.
Ante cualquier cambio persistente, lo recomendable es realizar una consulta veterinaria.


